Cuidado de la instalación

Limpieza de tanques y depósitos

El almacenamiento forma parte de la calidad del agua. Limpiar un depósito exige planificar el vaciado, el acceso y el enjuague.

Antes de abrir

Identifica el depósito, sus entradas y salidas. Informa a quienes dependen de él, prepara una fuente alternativa y corta el suministro si es seguro. No entres a un tanque: los espacios confinados requieren procedimientos y equipos profesionales.

Busca sedimentos, biofilm, grietas, tapas mal ajustadas y señales de ingreso de insectos o animales. Una fotografía y un registro de fecha ayudan a comparar futuras revisiones.

Secuencia orientativa

  • Vacía el depósito de manera controlada y protege los desagües.
  • Retira sedimentos con herramientas limpias y compatibles.
  • Lava y enjuaga sin dejar residuos de detergente.
  • Revisa tapa, flotador, conexiones y rebosadero antes de llenar.

Desinfectar requiere instrucciones

La concentración, el tiempo de contacto y el enjuague dependen del depósito, el producto y el uso final. No mezcles sustancias. Si hubo contaminación, daños estructurales o no conoces el procedimiento, solicita una limpieza profesional y considera un análisis posterior.

Después de limpiar: vuelve a llenar, purga los puntos según el sistema y no des por segura el agua hasta completar las indicaciones aplicables.